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Establece el Código Civil en su Art. 96 C.C: “No habiendo hijos, podrá acordarse que el uso de tales bienes, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que, atendidas las circunstancias, lo hicieran aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección”.

 

Y, aunque a primera vista parezca que el precepto está pensado para la atribución de viviendas familiares de propiedad privativa, la Jurisprudencia ha dejado sentado que la misma es también aplicable cuando se trata de una vivienda ganancial y ello por una interpretación lógica y extensiva del artículo.

 

Siendo los criterios utilizados por los tribunales, los siguientes:

 

1.- El primer criterio de atribución de la vivienda familiar no existiendo hijos en común, o existiendo y sean éstos mayores de edad, deriva del Art. 96.3 C.C; con independencia de la titularidad o carácter privativo o ganancial de la vivienda, el primer criterio al que ha de acudirse para la atribución del derecho de uso es la determinación del “cónyuge más necesitado de protección” para lo que habrá de atenderse a “las circunstancias personales y socioeconómicas de los cónyuges” según preceptúan los Arts. 103 y 96 C.C de manera que, en la mayor parte de las ocasiones la atribución del uso obedecerá a la finalidad de proteger al esposo más desfavorecido económicamente, (STS 1ª 23.11.1998, SAP Guadalajara 1ª 3.03.2010 ).

 

Estas circunstancias personales y socioeconómicas – y su ponderación- pueden consistir en desequilibrios entre la situación económica o los ingresos de ambos consortes incluyendo la disponibilidad de otra vivienda, cualificación y aptitud profesional y laboral, circunstancias personales de los cónyuges o la presencia de familiares que residan en la vivienda. A estos efectos, la simple presencia de hijos mayores de edad que han decidido convivir con uno de los cónyuges en dicha vivienda no es determinante; estos hijos mayores aunque carezcan de independencia económica quedan fuera de la protección del Art. 96 CC: Ningún alimentista mayor de edad, cuyo derecho se regule conforme a lo dispuesto en los artículos 142 y siguientes del Código Civil, tiene derecho a obtener parte de los alimentos que precise mediante la atribución del uso de la vivienda familiar con exclusión del progenitor con el que no haya elegido convivir (STS 1ª de 30 de marzo de 2012).
Y en todo caso no conviene perder de vista que como dice el propio precepto esta atribución en favor del cónyuge más necesitado de protección lo será “por tiempo prudencial”, determinación que también queda a ponderación del Tribunal de instancia.

 

2.- Cuando, aparentemente, ambos cónyuges merezcan igual protección, y no se observe una situación de auténtica necesidad o penuria económica en alguno de los cónyuges, deberá atenderse al criterio de la titularidad de la vivienda:

 

  • Si la vivienda es privativa, el derecho de uso habrá de adjudicarse al cónyuge titular.
  • Si la vivienda es ganancial -y no se evidencia ningún interés más digno de protección que otro- la Jurisprudencia viene arbitrando diversas soluciones:

 

a).- No atribuir el uso de la vivienda a ninguno de los copropietarios.
b).- La atribución del uso compartido de la vivienda a ambos cónyuges copropietarios pero ello constreñido a casos excepcionales, en atención a singularísimas circunstancias.
c).- La atribución del uso a ambos copropietarios por periodos alternativos y sucesivos de tiempo hasta que se proceda a la liquidación de bienes comunes.

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